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sábado, 18 de agosto de 2012

Orlando Fals Borda... 
tienes el sitio de privilegio que te corresponde: 
"el gran pedestal que siempre mereciste como un buen hombre hicoteo, sentipensante, de la raza cosmica, pensador propio y como un socialista raizal de corazón grande y mente lúcida"
 (Parafraseo a Orlando Fals Borda)





jueves, 12 de julio de 2012


Congreso Encuentro de Saberes, Construcción de Realidades.
Pensar la educación, pensar el país
Universidad de Cundinamarca
Soacha 20, 21,22 de Septiembre de 2012

Pensar la educación superior en Colombia es pensar el rumbo que queremos para el país. Junto al
debate sobre la calidad y los costos de la educación pública, los recientes sucesos relacionados con el
movimiento estudiantil universitario, nos exigen pensar el sentido profundo de lo educativo en el
proceso de construir un camino para el país, que se conecte con la nueva realidad latinoamericana y
mundial. Es evidente la importancia de comprender y afectar la conexión de la educación con el
sistema económico como un factor determinante de la política. Como forma de dinamizar el debate y
aportar con acciones concretas a la propuesta de reforma de la educación superior en Colombia,
proponemos la realización de un Congreso que permita enriquecer la discusión desde la comunidad
académica de la Universidad de Cundinamarca y los distintos sectores sociales que deseen aportar
desde la argumentación académica, teórica-práctica a esta apuesta.





miércoles, 11 de julio de 2012

Jibarización de la Universidad Pública en Bogotá

Una vía de paramilitarización y criminalización. Jibarización de la universidad pública en Bogotá

por  Frank Molano Camargo
Publicado en periodo Desde Abajo 21 de septiembre de 2009
En las universidades públicas (u.p.) y los colegios de Bogotá, el incremento del consumo de drogas no puede explicarse hoy sólo desde miradas clínicas, policiales o exclusivamente culturalistas. Se requiere, además, caracterizar el fenómeno y establecer sus relaciones con la cadena del narcotráfico, el crecimiento del poder mafioso-paramilitar urbano, y el imperativo gubernamental de criminalizar y securitizar la universidad pública.

Del consumo transgresor a la jibarización de la u.p.


En los años 60, al lado de la masificación universitaria se inicia la irrupción creciente del consumo de drogas entre la población estudiantil, práctica legitimada por las clases medias cultas y corrientes intelectuales, como posturas contraculturales, opuestas a las costumbres conservadoras, que encontraban “nuevas formas de expresión” en anfetaminas, LSD, marihuana, y como protesta contra los valores preestablecidos de la sociedad capitalista o simplemente como vehículo para desprenderse de cánones sociales inmersos en el conservadurismo. Desde entonces, entre los universitarios, el consumo de drogas se relaciona con los discursos de transgresión.

Pero con los años y el desarrollo de la cadena productiva del narcotráfico, el consumo universitario tendió a despolitizarse y mercantilizarse. En la despolitización del consumo operó su masificación, sobre todo el que en los 90 y lo corrido del siglo XXI aparecieron pequeños expendedores, los “jíbaros”, traficantes quizá relativamente independientes de la red jerárquica de esta economía ilícita y liderada por los carteles de la droga. Incluso, algunos jíbaros universitarios podían justificar el negocio y la ampliación del mercado a partir de combinar y reivindicar el consumo como contracultura y retos transgresores.

Claro que esta versión, difundida entre los grupos contraculturales, desconoce que, simultáneamente, una de las tácticas de contrainsurgencia y control social para desbaratar tejidos sociales rebeldes es la introducción de droga. Así fue en los 60 en los guetos urbanos de Estados Unidos con presencia de partidos de izquierda como Los Panteras Negras; también, en los 80 de Colombia, cuando numerosas experiencias de organización popular en ciudades como Bogotá, Cali y Medellín fueron erosionadas por la presencia de una compleja relación entre organismos de seguridad y redes de narcotráfico.

De todos modos, la jibarización de la universidad significó la despolitización de espacios sociales y asimismo la desarticulación de los sujetos ligados a ellos, al desplazar por diversas vías (promoción del individualismo a ultranza, control impositivo del espacio, amenazas a las expresiones universitarias que cuestionaran tales prácticas) los códigos de interpretación de la sociedad, las mentalidades y el sentido con que se apreciaba el rol de la Universidad y los universitarios. Junto a tales procesos de desarticulación social y despolitización, sucumben también las formas más extendidas de apreciación académica y preocupación política que la vida colectiva universitaria tendía a realizar sobre la sociedad. Ello ocurrió ante el silencio y muchas veces los acuerdos y componendas que sectores de poder universitario tuvieron con los jíbaros, vistos como aliados y piezas claves en la dinámica política de la vida universitaria.

Nuevas formas de control urbano paramilitar y desplazamiento de los “jíbaros tradicionales”

 
En los últimos siete años, junto al crecimiento del consumo ilícito en los campus y el incremento de amenazas gubernamentales, militares y paras de un mayor control y disciplinamiento de las universidades públicas, está el desplazamiento o la subordinación de los antiguos jíbaros semiindependientes, por parte de las nuevas estructuras urbanas de las redes paramilitares.

La Secretaría de Gobierno (Respuesta a la Proposición 016 de 2008 presentada por el concejal Jaime Caycedo) sostiene que uno de los objetivos de los grupos paras es consolidar su poder mafioso a partir del control y la subordinación de la economía ilegal e informal de la ciudad, incluyendo el control del tráfico de drogas en barrios y universidades.

Es conocida la estrategia paramilitar de controlar todo el mercado de la droga, desde los capos de cartel y sus subordinados, traquetos, sicarios, soplones, infiltrados, hasta el lugar más bajo de la cadena: los jíbaros. Esta red incluye también a organismos de seguridad del Estado. Normalmente, los jíbaros tienen buenas relaciones con estas instancias estatales, de quienes reciben protección a cambio de información.

Ante los controles internacionales al comercio de la droga, los narcos paras se adaptan para sobrevivir, lo que implica una fuerte lucha por el control territorial y la promoción masiva del consumo de droga en mercados urbanos que fueron de pequeños jíbaros semiindependientes. En esta cadena, los jíbaros, que no han podido acceder a la exportación de drogas, se contentaban con organizar la venta al detal en calles, colegios y universidades, pero ahora empiezan a ser subordinados de grupos paramilitares.

Llama la atención lo que en Bogotá ocurre con el mundillo de la droga, a lo cual no es ajena la universidad pública. En julio de 2008, la Policía dio a conocer el ‘hallazgo’, en la denominada zona del Bronx, de una escuela de sicarios dirigida por alias ‘Gancho’ o ‘Rigo’, perteneciente al grupo La Cordillera. Este traficante administraba una red de sicarios con la que ha logrado controlar las principales ‘ollas’ de la ciudad, las redes de jíbaros, la ampliación del mercado y la monopolización de otros renglones de la economía urbana paramilitar.

El grupo La Cordillera fue la estructura sicarial y mafiosa creada por Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’, en Risaralda; tras sangrienta batalla con pequeñas bandas de jíbaros y traficantes, monopolizó el mercado en Pereira y Dos Quebradas, organizando el censo de ‘ollas’ y jíbaros y estableciendo escuelas de sicarios para vigilar el negocio. La Cordillera y La Escalera tienen relaciones con las Águilas Negras en el Viejo Caldas, y al parecer decidió, como parte de la nueva estrategia para, ampliar operaciones en ciudades como Bogotá.

Esto es tan así que, por ejemplo, en la Universidad Distrital los jíbaros tradicionales hicieron circular un extraño mensaje en 2008. En él denunciaban la llegada de nuevos grupos de expendedores al campus de la Sede Macarena y la pugna territorial, con riesgo para la comunidad universitaria. En la Distrital, docentes y estudiantes se muestran alarmados, pues la batalla entre pequeñas mafias puede tender a la confrontación armada, más cuando los jíbaros (nuevos y viejos) ingresan con armas al campus para defender sus intereses.

El modo como los nuevos jíbaros paras operan en espacios públicos culturales, su intencionalidad de despolitizar para afianzar el mercado de la droga, se ejemplifica con hechos como el acontecido en el Parque del Periodista en Medellín. Allí los jíbaros les declararon la guerra a los integrantes del periódico Universo Centro por sus iniciativas de llevar exposiciones de arte popular, pintura, fotografía, lecturas y libros al Parque. Paro los jíbaros, el interés era convertirlo en ‘olla’ para que los jóvenes paisas fueran simplemente a consumir. 

Lo de Medellín no es más que la confrontación entre las estructuras de la ‘oficina’ de Envigado y las del cartel del Norte del Valle, al mando de ‘Don Pedro’ por controlar los cobros por seguridad y vigilancia, y sobre todo del rentable negocio de sustancias alucinógenas, entre las que se destacan la cocaína, cuyo consumo va en aumento y es mucho más rentable que la marihuana y el bazuco.

¿A quién le sirve la jibarización de las u.p. en Bogotá?


La nueva modalidad de jibarización paramilitar es una estrategia multipropósito:
  • Posibilita el monopolio del creciente mercado en los espacios universitarios, camino abierto por supuestos jíbaros al servicio de una supuesta transgresión cultural. Ahora, el escenario cambia y se torna favorable para los traficantes, en la medida del incremento de la oferta educativa pero al tiempo la precarización presupuestal para el sector y el desinterés institucional por densificar ofertas culturales alternativas y formativas, capaces de atraer las nuevas poblaciones.
  • Permite que los grupos paras ejerzan control territorial y vigilancia en la Universidad, considerada por estos grupos como ‘centro de comunismo’, instalando redes de soplones, y tejiendo lealtades a partir del miedo y el cobro de impuestos a los vendedores de cigarrillos, dulces y otras mercaderías.
  • Despolitiza la vida universitaria, y atemoriza o neutraliza el activismo crítico, limitado en su acción por el temor de que los jíbaros cumplan sus amenazas.
  • Incrementa la estigmatización de la universidad pública al legitimar los discursos de criminalización que el gobierno actual despliega para justificar su presencia militar en las universidades públicas de Bogotá.

En Bogotá y la u.p. en general, todo indica que el régimen quiere, a como dé lugar, controlar y disciplinar la u.p., a cuyo propósito sirve la jibarización por la consiguiente política de securitización. Ésta es la inscripción de temas en la agenda de seguridad como resultado de la incapacidad o la falta de voluntad política para abordarlos en los marcos políticos y jurídicos normales. Se trata de ampliar el concepto y la agenda de seguridad a facetas que deben ser abordadas en el ámbito político, económico, social y ambiental.

El informe de riesgo 048-06 de 2006, de la Defensoría Delegada para evaluar el riesgo de la población civil como secuela del conflicto armado, empieza a registrar las universidades públicas de Bogotá como zonas en riesgo por paramilitares, explicitando el campus de la Nacional, la sede Macarena donde funciona la Facultad de Ciencias y Educación de la Distrital, y la Universidad Pedagógica Nacional en La Porciúncula. Ello exige redefinir conceptos y prácticas de defensa de la u.p., y abrir la discusión sobre el consumo, visto no sólo desde enfoques clínicos o policivos sino además como parte de las estrategias de copamiento y control de la universidad.

martes, 14 de febrero de 2012

PROCLAMA CONGRESO EDUCATIVO DE LOS PUEBLOS

 AL PUEBLO COLOMBIANO
CONGRESO DE LOS PUEBLOS
CONGRESO EDUCATIVO DE LOS PUEBLOS

Sin duda alguna, el modelo educativo existente, está encaminado a fortalecer el vínculo entre educación y mercado, llevando a que ésta, más que una práctica emancipatoria, se convirtiera en una herramienta  de dominación por parte del modelo de sociedad vigente. Los esquemas que se han estipulado desde la escuela tradicional, dejan como graves consecuencias la imposición de nuevas ideologías, valores y acciones que no contribuyen a la formación de sujetxs críticxs y transformadorxs, sino más bien, hombres y mujeres sumisxs y conformistas. En últimas, este modelo educativo vinculado al capital, reproduce prácticas  patriarcales, excluyentes y colonizadoras, lo cual profundiza la brecha entre educación y sociedad.

Con este panorama, y evaluando la realidad Colombiana, como parte del movimiento social y popular, hemos visto la necesidad de cuestionarnos sobre cómo podemos fortalecer la resistencia y construir desde ahí alternativas al modelo de sociedad impuesto, y es por eso que como Congresistas Populares nos pusimos en la tarea de construir la alternativa, legislando para un nuevo país.

En ese sentido, la apuesta por la construcción de un país para la vida digna, va atravesado también por el cuestionamiento por qué tipo de educación queremos para esa nueva sociedad que estamos forjando, y por eso, hoy consideramos que se hace necesario apostarle a la dinamización de un escenario en el que nos encontremos Congresistas populares, indígenas, campesinxs, negrxs, urbanxs, rurales, estudiantes, mujeres, niñxs, profesorxs, sin trabajo, sindicalistas, educadorxs populares, para debatir, construir y proponer una alternativa educativa.  Para dar respuesta a tal pregunta, decidimos poner dentro de nuestras agendas populares, la concreción del Congreso Educativo de los Pueblos, como una apuesta fundamental en este año, y como un proceso que debe arrojar mandatos que contemplen las necesidades del pueblo colombiano en torno a la educación que queremos.

Avanzando en este caminar, el pasado 4 de febrero, nos reunimos en Bogotá, cerca de 27 organizaciones sociales, colectivos y grupos de trabajo, de distintas regiones para empezar a constituir e impulsar el Equipo Dinamizador Nacional del Congreso Educativo, con el fin de ir avanzando en la definición de objetivos, trazar posibles metas, dar discusiones e iniciar a fortalecer éste proceso desde el nivel regional hasta el nivel nacional. A continuación, compartimos algunas de las definiciones a las que llegamos las casi 70 personas asistentes a este encuentro:

  1. El Congreso Educativo debe contemplarse dentro de la agenda del Congreso de los Pueblos, en el eje de Derechos de los Pueblos, y debe posicionarse dentro de las dinámicas de movilización de todo el movimiento social y popular colombiano como un proceso que está levantando las banderas de una nueva educación para un nuevo país.
  2. El objetivo político del proceso iniciado, debe estar encaminado a mandatar sobre la función cultural, territorial, económica, social de la educación, para fortalecer la relación entre educación-sociedad y así frenar la propuesta educativa neoliberal.
  3. Para el desarrollo metodológico de este Congreso, y avanzar en el mandato educativo, es importante trabajar en clave de: a) la identificación de las contradicciones del modelo educativo actual, b) reconocer las experiencias alternativas en educación y fortalecerlas, y c) apuntarle a la propuesta política de éste; lo cual no implica un trabajo lineal, sino simultáneo; en tanto entendamos la coyuntura podremos ser más contundentes en la propuesta. Así, articular movilización, acción y propuesta se hace indispensable en todo este proceso.
  4. La construcción del Congreso Educativo debe estar involucrada por las dinámicas propias de la legislación popular, partiendo de la lectura de las problemáticas y necesidades desde lo particular para llevarlos hasta la discusión, propuesta y solución nacional. (regional-nacional)
  5. Como proceso, debemos procurar el relacionamiento con otras organizaciones, fuerzas, tendencias, movimientos, que también contemplen dentro de sus agendas la construcción de alternativas educativas; es en esto fundamental también, situar espacios como la MANE, la MARCHA PATRIÓTICA y la  COMOSOCOL, dado que desde estas plataformas de lucha se está debatiendo sobre la problemática de la educación superior y sobre la agenda del movimiento social y popular respectivamente.
  6. El congreso Educativo de los Pueblos participará activamente en las jornadas de movilización dispuestas por el conjunto del bloque popular colombiano para este año. Por ello fechas como la de la Cumbre de las Américas, a realizarse en Cartagena en abril, las movilizaciones dispuestas por el estudiantado por la construcción de la ley alternativa de educación superior, y demás, serán fuertemente impulsados por el Congreso de los Pueblos.
  7. Es  necesario que en cada región en donde está el Congreso de los Pueblos, empecemos a construir y fortalecer EQUIPOS DINAMIZADORES REGIONALES para impulsar desde ahí el Congreso Educativo, y constituir equipos académicos, metodológicos y de interlocución, para avanzar en la convocatoria de experiencias, procesos y organizaciones que quieran articularse a esta iniciativa.

Finalmente hacemos el llamado a todo el Congreso de los Pueblos y a todo el pueblo colombiano a que participen activamente en la construcción de este nuevo proceso que consideramos importante dentro de las dinámicas del movimiento social en Colombia. Por tanto convocamos a la próxima reunión del Equipo Dinamizador Nacional, que se realizará el 9 de marzo en Medellín en donde se definirán los pasos a seguir, en cuanto a la realización del Precongreso Educativo, a la sesión de instalación del Congreso Educativo, y evaluar avances de los Equipos Regionales.

CONGRESO DE LOS PUEBLOS
CONSTRUYENDO PAÍS PARA LA VIDA DIGNA